Primarias ciudadanas de Valparaíso

Julio 10th, 2017 | by admin
Primarias ciudadanas de Valparaíso
Columnas
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Ese 3 de julio más de cinco mil personas participaron del proceso de Primarias Ciudadanas. Valparaíso volvía a ser pionero. Llovía, pero sin agua es imposible germinar la semilla.Gracias a todos los que de alguna u otra forma fueron cómplices en el sueño de volver a ser Valparaíso.

Nos dijeron que no podríamos.

#Sisepudo.

 

Patricio Aeschlimann

 

Ese día comenzó en la noche. La última reunión de la mesa estratégica antes de las Primarias Ciudadanas terminaba a eso de las veintitrés horas. Se ajustaron los últimos engranajes, nos aseguramos de estar leyendo el mismo guión, y listo. A despedirse con un estrechón de manos que resultó ser histórico. Estábamos ad portas de movilizar de manera voluntaria a más de cinco mil porteños. La sede del Colegio de Arquitectos fue la guarida durante toda la etapa de planificación. La mesa estaba constituida por cada uno de los candidatos y sus respectivos jefes de campaña. Además, la conducía el equipo ejecutivo, el que estaba compuesto por personas que brindaban la seguridad a todas las candidaturas de que el proceso sería lo más transparente posible.

Y así fue.

Pero les decía que ese día comenzó en la noche. Volvimos a casa con la tranquilidad resuelta de saber que pese a las críticas y torpedos, al día siguiente estaríamos dispuestos a acatar el mandato de la mayoría. No podía creer que hubiéramos avanzado tanto en tan poco. Y claro, no era poco tiempo, era un hito dentro de una historia larga y espiral. Esa noche nos tocaba a nosotros dormir en la cima. La llovizna se intensificó a eso de las dos de la madrugada, mutó a lluvia y la duda amenazó con instalarse, pero ya no había nada que hacer, lo habíamos dejado todo en la campaña. Ya era domingo y había que dormir algunas horas antes de que el reloj biológico nos despertara lleno de adrenalina a las seis de la mañana. Fue como esa noche antes de los paseos a lugares que no conocíamos en nuestra niñez. Creo que así fue. Debo haber soñado con el pasaje, la escala, la quebrada, mi tata, los amigos de la infancia perdidos en la pasta. Con todos ellos, en un sueño que logró conciliarse a pesar de la lluvia que a las seis ya estaba debilitada. Nos juntamos en la Escuela Grecia, a eso de las siete de la mañana. La Rosa tenía todo resuelto, faltaban sólo detalles. Todos nos poníamos a disposición de ella, pues algo debe haber dejado tanta pelea. Fuimos con Villarroel a buscar una urna a la Santa María, para poder habilitar otro punto que estaba sin caja para el conteo.

A las ocho llegaron los encargados de local a retirar sus respectivos set de materiales. El Claudio había logrado conseguir cámaras secretas, el Marcelo puso las estampillas, fue puro “ñeque” diría mi tata, como cuando construyeron la Junta de Vecinos a puro trabajo voluntario a fines de los sesenta. Todo salió como debía salir. Los problemas no fueron de venta, sino de falta de stock. Antes del medio día ya superábamos los dos mil sufragios. Vaticinábamos 3 mil y la jornada pintaba pa´ buena.

Desayunamos en el Pan Batido, en pleno corazón del Barrio Puerto. Un sánguche de pescá con una malta con huevo. Desayuno de portuario para los cinco candidatos. La larga y extenuante jornada que se venía lo ameritaba. Hubo que desestibar más de cinco mil votos, y eso vaya que cansa. A las diecinueve ya estaban cerrando las primeras mesas, otras aún tenían filas de personas queriendo votar. Ya a las ocho de la noche, las diecinueve mesas dispuestas desde Esperanza a Playa ancha y desde Laguna Verde a Placilla, estaban completamente cerradas. Se iniciaban los conteos, todos muy apretados. Las primera mesas daban una tendencia hacia Parada, pero las mesas de los sectores patrimoniales y céntricos tenían muchos votos dentro de sus urnas. Imagínense, esperábamos tres mil y  resultaron cinco mil doscientos setenta y dos.

El proceso había resultado un éxito. Valparaíso volvía a ser pionero. Más de cinco mil porteños se movilizaron hacia las urnas, en un día de lluvia, sin recursos ni apoyo logístico, sólo movidos por la convicción de rescatar la ciudad.

Una jornada que quedará en la historia de la ciudad, un hito más en el largo pergamino de las “primeras cosas” que suceden en este territorio.

La elección la ganó Jorge con 1703 votos, hay una foto memorable en la que los cinco contrincantes reconocen a Jorge Sharp como su candidato a Alcalde. Sin que mediara ninguna duda del proceso. Fue en el patio de la Escuela Grecia, a eso de las veintidós horas. Había más de 300 personas esperando los resultados, los que fueron ratificados por el notario público Pablo Martínez, dándole la primara mayoría al que hoy es el Alcalde de nuestra ciudad.

Una jornada épica que quedará en la historia de nuestra ciudad como el día en que la ciudadanía se organizó.

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